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Blog Reflexión · 28 de octubre de 2025

De las Tinieblas… a Su Luz Admirable

De las Tinieblas… a Su Luz Admirable

¿De dónde te sacó Dios?

Todos fuimos rescatados de algún lugar. No hay creyente sin pasado. No hay santo sin historia. Algunos fuimos sacados del pecado abierto, otros del orgullo religioso. Pero todos… salimos de las tinieblas.

El problema no es haber estado en la oscuridad. El problema es no reconocerlo. Porque mientras no admitas dónde estabas, nunca valorarás a dónde Dios te ha traído. Este mensaje es una invitación a recordar con gratitud, no con culpa. A levantar la mirada, no a agacharla. A entender que la oscuridad fue real… pero la luz lo es aún más.

La vida sin Cristo: una existencia en sombras

El apóstol Pablo no endulza la verdad. Dice que estábamos bajo la potestad de las tinieblas (Colosenses 1:13), gobernados por un sistema caído, ciegos espiritualmente, enemigos de Dios.

“Antes erais tinieblas…” — Efesios 5:8

Pero Dios…Nos libró. No nos convenció, no nos persuadió, nos rescató.

La traslación: de un reino a otro

Colosenses no dice que caminamos de un lado a otro. Dice que fuimos trasladados.Así como Israel fue sacado de Egipto por la mano de Dios, así nosotros fuimos arrebatados de la esclavitud del pecado y colocados bajo otro gobierno: el de Cristo.

“Al reino de su amado Hijo…”

Esto lo cambia todo.

El llamado: vive como alguien que fue trasladado

Dios no te salvó para que sigas caminando en sombras. No fuiste rescatado para mantener hábitos oscuros. Fuiste traído a la luz admirable… y eso se tiene que notar.

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados… andad como hijos de luz.” — Efesios 5:1,8

No como quien se esfuerza por merecer el cielo. Sino como quien fue sacado del infierno y camina en gratitud.

¿Y si todavía hay sombras en mí?

Habrá procesos. Aún estamos siendo transformados. Pero la diferencia es esta:

Ya no perteneces a las tinieblas. El pecado podrá tocar tu puerta, pero ya no es tu amo. La culpa podrá gritar, pero ya no dicta tu identidad.

“Antes andabais… ahora sois luz en el Señor.”

Que nunca se te olvide de dónde te sacó Dios.

Este mensaje no es para que sientas vergüenza de tu pasado. Es para que sientas pasión por tu redentor. Cada lágrima, cada adicción, cada noche oscura… fue alcanzada por una luz que no se apaga. Esa luz se llama Cristo. Y sigue brillando en tu historia.

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